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Cristina Wargon logró lo imposible: que las mujeres se leyeran a sí mismas. Cada palabra impresa en estos memorables ensayos de lampazo y pañal es palabra escrita de puño y letra por cada una de nosotras. Hijos, amantes, terapeutas, dietas, porteros o maridos legalizados se mezclan en un revoltijo huracanado que huele a comida casera y a ingenio de escéptica. Hilarante, rabiosa, seductora y reflexiva, la cordobesa conmueve corazones y remueve neuronas. Gloria Guerrero
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