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“Derramó su sangre, sembró sus héroes, desde las tierras ribereñas del Paraná hasta las faldas del Pichincha, este regimiento inmortal; de sus rangos dio a las milicias revolucionarias diez y nueve generales, doscientos nueve Jefes y Oficiales, modelos por su valor, su espíritu y obra...”
Con estas palabras el General Bartolomé Mitre resume la importancia y magnitud del Regimiento de Granaderos a Caballo durante la Guerra de la Independencia, el cual gracias a los valores y enseñanzas de parte de su Primer y Eterno Jefe, don José de San Martín, supo brillar en cada uno de los campos de batalla donde se batió convirtiéndose en su mano derecha y a quien supo confiar “lo imposible”, porque conocía su esencia, su espíritu, su alma...
Se paseó por todo el continente cortando con sus sables los laureles de la victoria, y llevando su estandarte como símbolo de la Libertad de América.
“Centauros de los Andes” intenta resumir en sus páginas esta rica historia de sables, lanzas y criollos, hermanados por su amor a la Patria y la Libertad... Libertad que gracias a la fuerza de sus brazos pudieron alcanzar para esta tierra y demás países hermanos.
En estas páginas se encontrará con los inicios del Cuerpo a órdenes del General San Martín en 1812 en los Cuarteles del Retiro; sus primeras campañas; el paso de los Andes y el fin de las operaciones en Chile en el año 1820, pero por sobre todas las cosas con los valores que movieron a estos hombres a entregar sus vidas en pro de una causa superior como lo era la Libertad de América.
El Regimiento hoy día tiene el compromiso en cada uno de sus integrantes, desde su Jefe hasta el último de los Granaderos, de mantener el prestigio ganado en el campo de batalla y honrar de esta forma el nombre de aquellos que tomaron parte en él, los cuales dejaron una estela luminosa a su paso. Sigamos su camino, quizás así podamos llegar a recuperar mucho de esos valores que el paso de los años se llevo...
"El Regimiento de Granaderos a Caballo, tiene el honor de que nunca ha sido rechazado, y de haber cubierto de laureles a la patria cuantas ocasiones ha podido cortárselos con el sable, es decir, siempre que ha peleado...”
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