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Este libro es una voz latente que se atreve. Malversación de sentimientos. Juega a abrir las puertas de la pasión. Una obra escrita desde el abordaje genuino entre la vulnerabilidad y la ironía, entre el juego de someter a la palabra como si fuese la mezcla inefable de ingredientes misteriosos, muy cercanos a la esencia femenina que insiste en ser escuchada, dominante y pasiva.
Los temas tan variados como el silencio que duele y es amordazado, el humor que salva los destinos más desahuciados, la semimortandad que abarca desde lo familiar hasta los ligeros aditivos de la indefensión y el desamparo, el amor, los recuerdos, las ausencias, las imposibilidades; pero siempre con un decir, un tono, un ritmo poético que brota desde las entrañas, desbordadas por el deseo, por paisajes interiores: esos paisajes del ansia, de la devastación.
No es un libro calmo, es inquietante atravesar sus capítulos porque nos arroja a un torbellino de emociones.
La magia encabeza las palabras y los poemas de una completa entrega son un sangrado musical, onírico, espeso. Poemas que buscan en medio de la incertidumbre del vivir y de la fragilidad de sentimientos, una firme presencia lacerada que renace en cada estrofa.
Su sintaxis expresa el desborde y el ímpetu de sus convicciones más profundas; mujer que ama caprichosamente, intensa: La vida, la vida es mujer, termina así uno de sus poemas; desnuda el alma.
De un lenguaje fluido, preciso, seguro; algunas veces irónico, pero siempre impetuoso para expresar el tormento o la inquietud, anestesiando la crudeza de los vínculos que se exponen crudamente.
Valy Wainer: entre intensa y trágica, entre pasional y erótica, tormentosa e íntima, logra un libro fogoso que se atreve al dolor y a la búsqueda extrema, aunque la meta final sea un misterio; vale la pena descifrarlo.
Poemas que dicen la verdad, al borde del precipicio y en la paz que dan los momentos efímeros, allí, en los extremos, el lector será encomendado.
Entre el amor y el no amor, entre el espanto y la exclusión, a fuego lento pero persistente en cada verso que la autora maneja con maravilloso poder. La tenacidad de una identidad femenina que no se doblega.
Sofía Landsman
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