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Sin la poesía somos huérfanos. Aquí está el padrepoeta cobijando imágenes, palabras, sentimientos y la praxis semántica de nuestros días. Desde los abismos de la condición humana hasta la luz aymará que derrota la inercia de quinientos años de ignominia. En aquellos abismos se engendró la dignidad de los pañuelos blancos y, atravesando los ciclos, fue creciendo la rabia, las angustias y los pliegues que le roban las palabras a la noche y mastica cenizas de lluvia, como dicesiente D'Angelo. Bah!, el querido Oscar. Desde sus gerundios y manantiales, sus andiátides, sus imprescindibles historias del barro, hasta los pliegues vitales, el poeta, el historiador, el psicoanalista, en, fin, el riquísimo ser humano que es Oscar D'Angelo, despliega su arcoiris de luces y sombras, para que salgamos al día munidos de otros soles. Y ya no huérfanos. Hermanados.
Julio Rudman
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